martes, 22 de diciembre de 2009
Boca de Potrerillos marca el solsticio de invierno
Conocer la posición del Sol en los amaneceres y los ocasos permitía a las tribus antiguas conocer las estaciones, la temporada de celo de los venados y la época cuando tenían que abandonar sus campamentos temporales.
A base de un conocimiento sistemático, los grupos antiguos que habitaron el noreste de México perfeccionaron esa sabiduría y la plasmaron en los frontones pétreos a lo largo y año de las sierras, cerros y lomeríos.
El amanecer del 21 de diciembre, en Boca de Potrerillos se puede apreciar el alto grado de conocimiento adquirido por los grupos de cazadores recolectores. En una de las miles de rocas grabadas se puede observar la salida del sol en Boca de Potrerillos
En un punto de la zona de petrograbados, conocido como el Promontorio, los antiguos habitantes de Boca de Porterillos colocaron dos grandes rocas juntas divididas por un espacio.
Los integrantes del grupo se dieron a la tarea de calcular los puntos de la montaña por donde sale el Sol, encontrando que la luz proyectada por los primeros rayos de astro rey recorre el espacio sobre las dos rocas.
“Este hecho no puede ser producto de una casualidad, es muy importante dejar claro que la rocas fueron colocadas en ese lugar con una finalidad, seguramente marcaba las estaciones y por lógica tenía un significado muy importante”, sentenció Rufino Rodríguez, cronista e explorador del lugar.
Por su parte, Alejandro Arizpe, cronista, reconoce que para quienes realizaron los grabados y en general para las tribus arcaicas, conocer con exactitud el paso de las estaciones era fundamental por su forma de vida.
De hecho, para el explorador Jerónimo Florses Cavazos la alineación de la roca con la salida del sol, justo el 21 de diciembre es muy significativa.
“Para ellos era muy importante conocer el paso del sol, marcar las estaciones significaba mucho, principalmente porque su forma de vida se basaba en la caza y la recolección de ahí la importancia de saber cuando era en los periodos idóneos para la caza de venados o bien la época de la abundancia de tuna o mezquites”, comentó Rodríguez.
Los conocedores en la arqueoastronomía como Antony Aveni o William Breen Murray consideran que sapiencia de las altas culturas de Meso américa pudo haber nacido en el norte y que luego fue desarrollada en la arquitectura de ciudades como Chichén Itzá, Teotihuacan, Monte Albán entre otros lugares.
Sus creencias religiosas eran distintas a como las entendemos, para ellos mirar la salida y la puesta del sol, representaba un evento constante en su vida, tanto así, que lo registraban en la roca y era indicador para celebrar fechas importantes.
El paso del astro rey
En Mina hay infinidad de lugares con petrograbados donde se detalla en paso del Sol en las rocas de acuerdo a la época del año. Boca de Potrerillos, que se ubica a 70 kilómetros al norponiente de Monterrey, por la carretera a Monclova, es la única zona de petrograbados abierta al público, que sale maravillado de ahí.
El conjunto de motivos rupestres llama la atención, sin embargo sobresale una enorme roca, tapizada de grabados a la que Breen Murray bautizó como “El Monolito Gnomon”.
“Esta piedra esta labrada y se ilumina de manera diferente según el ángulo de la luz solar a cada hora del día y en cada estación del año. Su tamaño de más de media tonelada sugiere que su movimiento y ubicación fue un esfuerzo colectivo que requirió una planeación coordinada, la cual fue un episodio clave en la definición del paisaje cultural del calendario del horizonte”, enfatizó el maestro de la UDEM.
Lorenzo Encinas
viene de: Milenio.com
viernes, 11 de diciembre de 2009
Teocintle: el ancestro del maíz
Hasta ahora, en México se han reportado 59 razas de maíz criollo, las cuales presentan diversas características agromorfológicas específicas que le permiten al cultivo crecer en casi cualquier ambiente. Desde 1895 diferentes teorías se han publicado para tratar de explicar el origen del maíz y la investigación realizada hasta nuestros días ha permitido aportar elementos para que en la actualidad se tenga el consenso en la comunidad científica internacional de que el teocintle mexicano (Z. mays ssp. parviglumis) es el ancestro directo del maíz.
Los teocintles (Zea spp) son gramíneas altamente emparentadas con el maíz, que debido a la poca información sobre su utilidad agrícola y ganadera existen algunas especies que están en peligro de extinción. Con evidencia genética disponible fue posible confirmar que las poblaciones de la especie de teocintle, Z. mays ssp. parviglumis, que pertenece a la raza Balsas, participaron en el origen del maíz, y fueron ubicados en los estados de Michoacán, México y Guerrero; mientras que la especie de teocintle Z. mays ssp. mexicana contribuye en la diversificación del maíz de la Mesa Central de la República Mexicana.
La herencia de las características clave que distinguen al maíz del teocintle ha sido estudiada por diferentes grupos científicos, y se han identificado cinco regiones del genoma que tienen efectos muy fuertes sobre las diferencias observadas entre el maíz y el teocintle.
Se considera que el teocintle tuvo gran influencia en la alta variabilidad genética y desarrollo de las principales razas de maíz en Mesoamérica, como por ejemplo las razas Reventador, Tepecintle, Comiteco y Olotillos. De la raza Tuxpeño se ha podido evidenciar la importancia del teocintle en su base genética, siendo esta raza una de las más importantes desde el punto de vista económico por su participación en la generación de materiales modernos agrícolamente productivos y rentables (híbridos y variedades comerciales).
Actualmente, en México se han realizado trabajos de monitoreo y recolección del teocintle, siendo el más reciente el proyecto dirigido por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) en conjunto con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO). Durante ese trabajo se realizaron visitas a diferentes localidades donde se llevó a cabo el monitoreo de especies de teocintle. Se comprobó que la distribución geográfica de las poblaciones de la planta no es uniforme en Centroamérica ni México, y existen amenazas puntuales sobre las poblaciones de teocintle, de modo que se requieren proyectos permanentes de monitoreo y programas de conservación in-situ con apoyos a la participación de agricultores locales.
El estudio del teocintle representa una fuente de conocimiento para el estudio de la genética del maíz y estudios evolutivos del genoma, entre otros, además de su importancia como potencial fuente de genes en el mejoramiento del maíz.
Con relación al proceso de domesticación del maíz y la evidencia genética existente, se han generado a lo largo del tiempo diferentes teorías. Por ejemplo, en relación a la localización del proceso de domesticación se tienen dos de ellas: la multicéntrica, que ubica la domesticación en diversas regiones, producto de varias poblaciones de teocintle, y que está basada en los patrones característicos de los nudos cromosómicos del maíz y teocintle. La segunda teoría, llamada unicéntrica, postula que el maíz fue domesticado en una región a partir de la cual se ha diseminado; esta teoría es apoyada por los resultados de la caracterización genotípica con marcadores moleculares tipo microsatélite. Como es de esperarse para cualquier teoría, la discusión no está cerrada y se continúan aportando datos importantes con relación al origen del maíz y su proceso de domesticación.
Aunque la evidencia arqueológica y paleontológica está lejos de completarse y los registros fósiles de maíz y teocintle son limitados, investigaciones recientes llevadas a cabo en el Cinvestav han aportado nuevos datos relacionados con el papel que jugaron los cambios ambientales hace nueve mil años en el paso evolutivo inicial del teocintle al maíz.
Así, con el desciframiento del genoma del maíz se podrá comprobar su proceso evolutivo, además de caracterizar los genes responsables de resistencia a plagas y enfermedades, tolerancia a sequía y la eficiencia en la captación de nutrientes, entre otros, así como estudiar la respuesta al cambio climático.
Claudia A. Bedoya y Víctor H. Chávez Tovar
viene de: http://www.invdes.com.mx
martes, 1 de diciembre de 2009
Modificará hallazgo en El Ocote libros de historia de Aguascalientes
Que la entidad no fue sólo un sitio de paso, que la Chichimeca no fue la primera civilización que habitó el territorio estatal y que por ello deberán modificarse los libros de historia de Aguascalientes son los principales resultados de la investigación que, desde el año 2000, el equipo de arqueólogos del centro Inah en la entidad, afirmó Ana María Pelz Marín, arqueóloga encargada de coordinar el proyecto desde su inicio.
El hallazgo se realizó en la zona El Ocote, donde ya desde 1982 se tenía conocimiento del abrigo con pinturas rupestres (aún sin estudiar con detenimiento) que existía, y son restos distribuidos en un espacios de aproximadamente 60 hectáreas que, si bien es un espacio considerable, “no es de los sitios más grandes que tenemos para el estado”, indicó la especialista.
Se trata de una civilización anterior a las tribus Chichimecas (Huachichiles, Zacatecos, Huamares, etc.). “Probablemente sean los antecesores –sugirió Pelz Marín-, pero tampoco podemos decirlo con una certeza absoluta” porque los fechamientos con carbono XIV, las identificaciones de ADN tardarán todavía unas semanas y un año, respectivamente, en arrojar resultados más precisos.
Además de los vestigios arquitectónicos, consistentes principalmente en un área ceremonial y otra habitacional, se han encontrado 17 entierros humanos, uno de ellos de un infante, “restos alimenticios de maíz y de frijol”, joyería y objetos asociados de diferentes materiales, como barro y concha, entre otros restos.
A decir de la arqueóloga, “todo esto nos va a permitir, si no hacer una reconstrucción absoluta de la sociedad que se desarrolló en esa época, sí por lo menos darnos algunas ideas relacionadas con estas poblaciones”.
Por ejemplo, comentó, aunque no se han estudiado “las características físicas de los individuos” como sexo o edad exacta, de los entierros puede conocerse mucho de su forma de rendir culto; muestra de ello que las osamentas de adultos están flexionados y colocadas sobre un costado, mientras que la del infante está sentada. “En la mayoría de estos enterramientos hay una característica muy particular que es la falta de huesos de pies”, agregó.
Además, al ver los objetos asociados y los materiales de esta y otras localidades –se está estudiando si la concha es de la costa oeste o el pacífico- se puede afirmar que tuvieron comunicación con civilizaciones de esos lugares, que probablemente tenían una organización social por clases y que, con base en los restos alimenticios, ya no eran recolectores, sino agricultores.
Con respecto a las construcciones, previó Ana Pelz, se podrá definir cómo distribuían las áreas, la convivencia que tenían, su manera de rendir culto, de cocinar, etc.
Apuntó que “en los alrededores podríamos decir que había otras poblaciones también, contemporáneas a la población prehispánica del Ocote, que también estaban distribuidas en la región”, que es bastante amplia.
Presumiblemente, el asentamiento del Ocote tuvo relación con poblaciones de lo que hoy es Jalisco, Zacatecas, Guanajuato, etc. “porque vemos muchos elementos que se identifican en estos lugares (…) a pesar de que no tenían los medios de comunicación”.
Pelz Marín relató que después de las pinturas, fue hasta entre 1991 y 1994 que arqueólogos adscritos al Instituto Nacional de Antropología e Historia hicieron el levantamiento topográfico y posteriormente, en el 2000 se descubrieron los vestigios arquitectónicos y entierros humanos con características muy particulares.
Por la comparación de restos cerámicos que el equipo ha hecho, calculó que las osamentas, los ornamentos y las construcciones halladas datan de entre los años 600 a 900 d.C.; falta que los laboratorios del Distrito Federal den fechamientos más precisos, aunque se espera encontrar incluso vestigios más antiguos.
Comentó que “encontramos que en realidad existían muchos sitios con un asentamiento ya muy estructurado, lo que serían ya las poblaciones de ciertas dimensiones de lo que sería la época prehispánica”.
Proyecto “de muy largo plazo” que requiere alta inversión
Pelz Marín relató que después de 1982, cuando se tuvo conocimiento del panel mayor de pinturas rupestres, fue hasta entre 1991 y 1994 que arqueólogos adscritos al Inah regresaron a la zona para hacer el levantamiento topológico correspondiente y posteriormente fue hasta 2000, cuando ella llegó a Aguascalientes tras haber solicitado su cambio del centro Inah de Morelos, que surgió el proyecto como tal.
Desde entonces, se ha trabajado por temporadas anuales con duración de seis a ocho semanas. El proyecto podría estar terminado hasta una etapa en la que pudiera abrirse al público en unos dos años, pero la exploración no estaría terminada.
Admitió que “en cierto modo tiene mucho que ver la cuestión de los recursos” en la prolongación del trabajo científico y de campo que ha requerido la zona. Calculó que en cada uno de los años que se ha trabajado, se han invertido aproximadamente 40 mil pesos, lo que en realidad es muy poco si se toma en cuenta que deben costearse estudios en otras entidades del país, pagos para el arqueólogo que no está adscrito y, sobre todo, vigilancia de la zona, que no está abierta al público.
Pero además del dinero, la enorme cantidad de trabajo que los laboratorios del Inah en la capital del país reciben de toda la República es otro de los factores de influencia en la duración del trabajo; a ello se agrega que son pocos los especialistas con que se cuenta en el estado y específicamente en el proyecto.
Como ejemplo, está el hecho de que además de las ya conocidas se sabe de la existencia de otras pinturas rupestres en la zona, pero como requieren de un tratamiento especial y estudios de iconografía y lenguaje, no han sido estudiadas a fondo todavía.
En este proyecto, integran el equipo Ana María Pelz, el arqueólogo contratado por proyecto Jorge Luis Jiménez Meza, así como dos biólogos de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA).
Desde 2005 se solicitó presupuesto específico para el proyecto, mismo con el cual no se contó por la situación económica; para 2010, la indicación es volver a solicitarlo y hay buenas posibilidades de que sea otorgado, aunque no será un recurso muy elevado.
Para abrirlo al público se requiere adicionalmente presupuesto para acondicionarlo y de lograr que se abra, será el primer sitio arqueológico de la entidad abierto al turismo.
viene de: http://lajornadaaguascalientes.com.mx
lunes, 30 de noviembre de 2009
Alistan proyecto en Piedras Pintas NL
Dentro de poco, la plazoleta donde se reunían las tribus antiguas hace tres mil años resurgirá frente al imponente frontón de roca con hermosos grabados enigmáticos.
En la zona arqueológica denominada como el Frontón de Piedras Pintas pronto iniciarán los trabajos de investigación y acondicionamiento, pues tanto las autoridades municipales de Parás como el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de Nuevo León expropiarán dos hectáreas del terreno, en busca de conocer más de la importancia del sitio así como para adecuar la visita del público.
Enclavado en un desértico paraje, a unos escasos metros del convaleciente río Sabinas, el Frontón de Piedras Pintas es uno de los sitios arqueológicos más importantes de Nuevo León, pues en él se encuentran grabados perfectamente definidos que simbolizan de manera artística el ciclo del agua y de la cacería.
“Afortunadamente el sitio se conserva bien pero necesitamos establecer este convenio entre el municipio, el estado y el INAH para darle una mayor proyección y hacer un proyecto de investigación, que es lo más importante”, declaró el delegado del instituto en NL, Héctor Jaime Treviño Villarreal.
Levantar una investigación formal del sitio vendría a ofrecer mayor información sobre la importancia que tuvo este lugar para las culturas antiguas. El sitio estuvo compuesto por una especie de explanada, la cual era frecuentada por los grupos étnicos de la región y que servía como espacio de convivencia o intercambio de bienes, mientras que el Frontón de Piedras Pintas tenía la función de una especie de templo donde el chaman entraba en comunicación con la gente de su tribu durantes las fiestas o mitotes anuales, según explicó Moisés Valadez Moreno, arqueólogo del INAH Nuevo León.
“A diferencia del grabado común que vemos en Mina o en García, suponemos que aquí el grabado estuvo pintado con algún tipo de cal y después lo grababan, entonces cada vez que venían a la fiesta anual lo volvían a grabar, por eso su profundidad y anchura”, informó el especialista.
Para llegar al sitio hay que atravesar un rancho privado, por lo que se está estudiando una ruta anexa para que el futuro público pueda visitar la zona sin mayor problema. La adecuación de la zona traerá consigo también la delimitación del sitio así como la instalación de personal que vigile la conservación de los petrograbados.
En opinión del arqueólogo del INAH, antes de abrir una segunda zona arqueológica es preferible habilitar el sitio para que pueda existir un turismo controlado, buscando proteger los vestigios pero dotando de orgullo y realce a la comunidad del municipio.
“No es tan conveniente abrir tantas zonas arqueológicas pero sí habilitarlas, para que puedan ser disfrutados por la gente pero con vistas controladas, que haya un cuidador para saber quién y cuántas personas entraron a la zona”, recomendó Valadez Moreno.
Los trabajos de expropiación del área ya fueron recibidos por la actual administración del municipio de Parás, y el sitio está a la espera de la delimitación del predio para que los arqueólogos inicien los trabajos de investigación.
viene de: www.milenio.com
Hallazgo de entierro arqueológico en Tula Hidalgo
29 de noviembre de 2009
Por César Martínez
Tula de Allende, Hidalgo.- Anteayer por la mañana, arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), con sede en la Zona Arqueológica de Tula, encontraron un entierro humano colonial en un predio situado en la transitada calle Zaragoza.
Los restos estaban acompañados de utensilios de barro contemporáneo y datan de la era prehispánica, de 1500 a 1650 después de Cristo.
Nadia Verónica Vélez Saldaña, arqueóloga del INAH, mencionó que en el centro de esta ciudad es común que hallen este tipo de entierros, pues hay demasiadas construcciones viejas de tipo colonial.
"Puede decirse que comprende el periodo colonial temprano y tiene raíces prehispánicas, además de que los elementos del entierro son combinados, en su mayoría de cerámica rudimentaria", indicó la especialista.
Precisó que las piezas encontradas, junto con el entierro humano, tienen características de la cultura española.
Nadia Verónica señaló que personal del INAH, hasta anteayer, había localizado el entierro de un solo individuo, al parecer perteneciente a la cultura Tolteca.
Sin embargo, seguirán las excavaciones en el referido predio, situado cerca del Teatro al Aire Libre de Tula, a fin de verificar si hay o no más descubrimientos de este tipo.
viene de: http://www.oem.com.mx/elsoldehidalgo
jueves, 26 de noviembre de 2009
Google Earth difundirá sitios culturales mexicanos
Según el INAH, la idea es impulsar la difusión mundial de los museos, sitios arqueológicos y monumentos históricos de México, además de propiciar la visita física a estos sitios culturales.
Pon a México en el Mapa es un programa integral y global de largo alcance, que año tras año buscará dar impulso a nuevos proyectos que puedan ser publicados y compartidos a través de Internet, informó El Universal.
Tal como les habíamos adelantado, el anuncio se llevó a cabo el pasado 1 octubre y hasta esta semana se han contabilizado cerca de 14 mil visitas a la página web del concurso. Se han presentado 246 participantes (49 en equipo y 88 individuales) y se registraron 137 proyectos para modelar de forma digital 58 edificaciones de 25 estados del país.
Los inscritos deberán entregar sus proyectos a más tardar el próximo 30 de noviembre y el 18 de diciembre se darán a conocer los ganadores y los premios, que consisten en un equipo personal de cómputo, una cámara de video, reproducciones arqueológicas del INAH y paseos culturales.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue la que mayor cantidad de inscritos aportó (19), seguida del Instituto Politécnico Nacional (IPN) con 16 y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) con 9.
También se registraron participantes de instituciones de educación superior públicas y privadas del Distrito Federal, Veracruz, Puebla, Nuevo León, Estado de México, Michoacán, Chihuahua, Chiapas, Yucatán, Morelos, Guanajuato, Oaxaca, Puebla y Querétaro.
viene de: http://www.redusers.com
Siembran 3 mil árboles para que Chichén Itza recupere su verdor
“Fundamentalmente se han reforestado las áreas más comprometidas y afectadas de la zona arqueológica, debido a las sequías y a las tormentas eléctricas cuyos relámpagos llegan a caer sobre los árboles”, afirmó el arqueólogo Ricardo Náfate López, responsable del proyecto.
Este programa de reforestación se llevó a cabo con el apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) que dono 4 mil árboles, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta). Los mil árboles restantes serán plantados el próximo año, además de recuperar otros mediante la siembra de semilla.
Entre las áreas verdes que se han repoblado destacan el sendero que lleva del Observatorio al Conjunto de Serie Inicial y la ruta que lleva del acceso principal al Campamento, así como la explanada principal y la Gran Nivelación.
Los árboles son atendidos con un sistema de riego fiable, con el fin de rehabilitar el césped y hacer de estas áreas, que son las más visitadas, espacios menos áridos y secos durante gran parte del año.
Náfate López indicó que entre los factores que afectan las áreas verdes del sitio, se encuentran los fuertes vientos registrados durante los huracanes, que provocan fracturas o desgajamiento de árboles, e incluso el desprendimiento total de ejemplares de más de 10 metros, “por lo que se pierden sombras indispensables para el desarrollo de la flora en la región”.
Asimismo, añadió, la pérdida de árboles se da durante las tormentas eléctricas, “la caída de rayos sobre éstos se da en promedio de cuatro o cinco ocasiones por mes”.
La sequía, dijo, es otra de las razones que producen la muerte de ejemplares, porque el cambio climático ha alterado la periodicidad de las lluvias y por ende el tiempo de secas ahora es más fuerte y prolongado.
El arqueólogo del INAH abundó que dentro de las 47 hectáreas del polígono de protección de Chichén Itzá se han detectado áreas con una severa aridez, en las que se han realizado estudios sobre la viabilidad de sembrar nuevos árboles, por lo que en el proceso de reforestación es fundamental brindarles las condiciones necesarias de sombra y riego.
Además de reforestar, en el sitio arqueológico de Chichén Itzá se busca recuperar de especies por florecimiento natural. Esto es, que se recolecta la semilla de algunos árboles, se almacenan y se siembran en otras áreas.
Con este sistema se han logrado sembrar también una gran cantidad de palmas de guano, un histórico y milenario arbusto que es aprovechado por los mayas, quienes usan las hojas para techar viviendas y la elaboración de artesanías.
Asimismo, se está intentando recuperar la especie llamada ciricote, o “k´oopte” en maya, árbol de hasta 15 metros de altura con una copa redondeada y muy densa, cuya flor de color naranja y su fruto amarillento son comestibles. Hasta la fecha, los mayas yucatecos usan la dureza y resistencia de la madera para sus construcciones.
viene de: Via.Informador.com.mx
martes, 24 de noviembre de 2009
Dona Chipre acervo para el Museo Nacional de las Culturas
El acto de donación se llevó a cabo en el propio MNC, con la presencia del embajador de la República de Chipre, Vasilis Philippou, quien hizo la entrega a Leonel Durán y a Luis Felipe Crespo, director y subdirector del recinto, respectivamente.
La acción enriquecerá particularmente la colección de Culturas de la Antigüedad de este recinto adscrito al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), hasta ahora formada sólo con piezas de países árabes, del norte de Africa y Grecia.
Entre las piezas donadas destaca un mapa histórico del siglo XIX, que ilustra el tercer viaje de San Pablo por la isla de Chipre, uno de los puntos importantes en los recorridos del apóstol por la región, efectuados en las primeras décadas del siglo I para convertir a los pobladores al cristianismo.
Este documento aporta datos de suma importancia que remiten a esa etapa de la historia de la humanidad, destaca un comunicado del INAH.
Otras de las piezas incluidas en esta donación, detalló, son cuatro réplicas de ídolos cruciformes, cuyos originales datan de los años 3000-2500 a.C., así como dos tallas en plata de San Jorge.
Entre los objetos etnográficos resaltan cuatro trajes típicos de diferentes regiones de la isla, elaborados a la usanza antigua: dos de caballero y dos de dama, estos últimos procedentes de las ciudades de Phafos y Nicosia; así como dos carpetas bordadas.
Vasilis Philippou destacó su interés por cumplir con la labor diplomática que le fue encomendada en México, en cuyo marco entregó este acervo que ofrece una muestra de la cultura e historia de Chipre.
Para el diplomático es de gran importancia que el MNC exponga objetos representativos de la cultura chipriota.
Señaló que será una oportunidad para que el público mexicano descubra la historia, la escritura y la religión de esta nación.
Asimismo, subrayó, es una muestra del interés por fortalecer las relaciones culturales entre ambos países.
En su oportunidad, y a nombre de Alfonso de Maria y Campos, director general del INAH, Leonel Durán agradeció el gesto de amistad por parte del embajador Philippou. “Esta donación viene a confirmar que el MNC juega un papel importante en las relaciones culturales de México con otros países y genera un espíritu de comunicación, cooperación e intercambio entre las naciones“.
Afirmó también que es de sumo interés, que las nuevas salas del recinto, actualmente en reestructuración, cuenten con piezas representativas de esta nación que hasta ahora no figuraban en sus colecciones.
Recordó que dentro del proceso de reestructuración del Museo Nacional de las Culturas se lleva a cabo una revisión completa, no sólo arquitectónica, sino también conceptual, que, entre otros aspectos, plantea representar a las civilizaciones del Mediterráneo de una manera integral, lo cual no sucedía en la museografía anterior.
Durán recordó que el acervo del MNC está compuesto por mas de 17 mil objetos, que lo colocan como uno de los más amplios, en lo que se refiere a colecciones etnográficas de culturas del mundo en México, y que se ha venido integrando durante años, gracias a la buena relación con otros países.
La colección donada también incluye varios libros sobre la historia y religión de Chipre, una revista de poemas y tres discos compactos.
Otras piezas que integran la colección de Chipre donada al MNC son la reproducción de una ánfora con decoración de pájaro, del periodo 850 - 700 a.C., representativa de las piezas de la Grecia clásica; un icono de Cristo y la Virgen; una flauta, un pequeño tazón de cerámica con figuras de mujeres y un símbolo arqueológico grabado en plata.
martes, 21 de abril de 2009
Investigadores españoles hallan en México las raíces del color azul maya
La antigua civilización maya utilizaba una arcilla poco frecuente llamada palygorskita para fabricar un pigmento, el azul maya. Combinando métodos estructurales, morfológicos y geoquímicos, investigadores españoles han descrito las características comunes a las palygorskitas de la península mexicana del Yucatán. Los resultados permitirán saber de dónde se obtienían los materiales para fabricar el pigmento que resiste al tiempo y a las agresiones químicas y medioambientales.
Un equipo español de investigación ha trazado el itinerario que siguieron los mayas para conseguir uno de los dos ingredientes básicos del pigmento azul maya, la arcilla palygorskita. “Nuestro primer interés radicaba en saber si los mayas extrajeron estas arcillas de un lugar determinado”, comenta a SINC Manuel Sánchez del Río, coautor del estudio y físico del European Synchrotron Radiation Facility de Grenoble (Francia).Junto a Mercedes Suárez, del Departamento de Geología de la Universidad de Salamanca y Emilia García Romero, de la Universidad Complutense de Madrid, el grupo ha analizado diferentes muestras de arcillas palygorskitas en la península del Yucatán para compararlas con otras muestras de otros orígenes. Los resultados aparecen en el último número de la revista Archaeometry.
Las palygorskitas han sido utilizadas en Mesoamérica desde la antigüedad. Existen múltiples datos que sugieren que los mayas conocían sus propiedades y, es más, que esta arcilla estaba muy relacionada con aspectos socioculturales de la cultura maya.
Sánchez del Río lo explica a SINC: “las actuales comunidades indígenas de la península del Yucatán conocen y utilizan la palygorskita con fines tan variados como fabricar velas el Día de los Muertos, producir piezas de cerámica caseras y artísticas, o como tratamiento médico”. Como agente curativo era utilizada contra las paperas, el dolor abdominal, dolores del embarazo y como medicamento para la disentería. Hoy la farmacología moderna utiliza arcillas como la palygorskita para elaborar antidiarreicos, algo que los mayas hicieron desde hace más de un milenio.
Pero su uso más importante es para fabricar el pigmento azul maya, que se elabora mezclado índigo, un colorante orgánico que obtenían de la planta añil, con una matriz arcillosa de palygorskita, y que da lugar a un componente extraordinariamente resistente a las agresiones químicas o medioambientales.
Los yacimientos darán más información
Los investigadores recogieron palygorskitas de gran pureza en varios lugares de la península del Yucatán, dentro de un radio de 40 kilómetros alrededor del conocido sitio arqueológico maya de Uxmal. Algunos de esos lugares estaban bien documentados, pero otros han sido descubiertos por primera vez en esta investigación.
La abundancia de esta arcilla en las muestras recogidas ha permitido comprobar que es un mineral frecuente en la península.
Los análisis cristaloquímicos han permitido a los investigadores obtener la fórmula de la composición de las palygorskitas mayas: (Si7.96Al0.07)O20 (Al1.59Fe3+0.20Mg2.25) (OH)2 (OH2)4Ca0.02Na0.02K0.04 4(H20).
Estos resultados serán útiles para estudiar restos arqueológicos con azul maya y determinar si las palygorskitas utilizadas en el pigmento fueron extraídas en los alrededores de Uxmal.
El azul maya se inventó entre los siglos VI y VIII y se encuentra en esculturas, frescos, códices y decoraciones precolombinas en toda Mesoamérica, desde la costa del Golfo de México hasta el Pacífico. Fue utilizado durante la colonia para pintar frescos en iglesias y conventos. En 1931 el redescubrimiento del pigmento azul maya desconcertó a la comunidad científica por la estabilidad y persistencia de este color encontrado en objetos datados en tiempos precolombinos. Este pigmento milenario, que se ha revelado inmune al paso del tiempo, de la erosión, de la biodegradación y de los disolventes modernos, se considera el precursor de los modernos materiales híbridos, compuestos de diseño orgánico-inorgánico con propiedades de interés en alta tecnología.
Coxcatlán no es el lugar de origen de la mazorca, según Marie–Areti Hers
YADIRA LLAVEN
Las mazorcas encontradas en Coxcatlán, Tehuacán, que datan de hace unos 7 mil años, “no indican que esta región sea la cuna del maíz. Hay que aclarar que esta zona del país es muy árida y no es propicia para la siembra. Es muy posible que la cueva haya servido de almacén”, y no como lo pensó Richard Mc Neish, cuando la descubrió en la década de los 70, según la doctora en Arqueología e Historia del Arte por la Université Libre de Bruxelles MaríeAreti Hers, que aseguró que es muy probable que el origen se encuentre en el valle de México.
La reconocida especialista en la historia antigua mesoamericana y autoridad en el tema del arte arcaico, con más de una veintena de libros publicados, estuvo en la ciudad para ofrecer una charla acerca de la tecnología paleolítica y el arte rupestre, en el Museo Amparo.
El fin de semana, Hers, quien además es integrante del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, realizó un recorrido por el arte arcaico desde las cuevas de Lascaux y Chauvet, encontradas en Francia, hasta las pinturas rupestres de Hidalgo y Puebla.
Fue ahí donde debatió acerca del origen del maíz, que “es una larga discusión, pues realmente no es Tehuacán, porque es un territorio adverso, no es un lugar hospitalario. Todo apunta al valle de México, porque era una zona más fértil y representaba un espacio estacionario para las culturas nómadas, como los mexicas. Además, cabe pensar que el maíz fue sembrado como horticultura”.
Esta polémica, adelantó, será argumentada en el libro Los paleopaisajes del valle de México, que escribe con otros investigadores y en breve será publicado.
Entre otros temas, la integrante del Sistema Nacional de Investigadores señaló que “Mesoamérica vive y no está muerta”, tras enumerar una serie de ejemplos acerca de los rituales prehispánicos que los pobladores de las comunidades más apartadas del país siguen realizando, como lo hacían sus antepasados. Una de estos es la celebraciones es el Día de la Candelaria en el cerro de Coatepec, en Hidalgo.
Ahí, agregó, “las mujeres, los ancianos y los niños todavía siguen bendiciendo sus semillas, como el maíz, al mismo tiempo que al niño dios, una de las expresiones más claras del sincretismo cultural en México”.
A raíz de su importancia, Hers encabezó el proyecto La mazorca y el niño dios, a las que nombra como “dos criaturas sacrificadas para la vida”. A lo largo de seis años de investigación, de subidas y bajas por la montaña, “nos hemos dado cuenta que la mazorca está desapareciendo. La gente está dejando de sembrar maíz por irse a Estados Unidos. Ahora, en lugar de bendecir la mazorca y al niño dios, se llevarán la criatura y un fajo de dólares”.
Con el paso de los años, señaló, “el maíz se ha vuelto un lujo en México”, a tal grado que ha importado el grano del que se enorgullece de tener la denominación de origen, que se constata en la constante alza del precio de la tortilla.
“La situación es grave. Es un asunto serio para nuestro país, que tiene un futuro incierto”.
martes, 24 de marzo de 2009
Prueban domesticación del maíz en México hace más de 8 mil 700 años
silvestre hace más de ocho mil 700 años, de acuerdo con evidencias
biológicas descubiertas por un equipo internacional de investigadores en
el Valle del río Balsas, en el centro de México.
El descubrimiento marca la fecha más temprana establecida hasta ahora para
la presencia y uso del maíz domesticado, informó en un comunicado este
lunes la Universidad Temple en Philadelphia.
Los investigadores Anthony Ranere, de la Universidad Temple, y Dolores
Piperno, del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian de Historia
Natural, reportaron su descubrimiento en estudios que serán publicados
mañana martes en la revista "Procedimientos de la Academia Nacional de
Ciencias" (PNAS).
De acuerdo con Ranere, estudios recientes han confirmado que el maíz se
deriva del teosinte, un pasto silvestre alto que cuenta con cinco especies
que crecen en México, Guatemala y Nicaragua.
La especie de teosinte que es más cercana al maíz es la del teosinte
Balsas, nativa del valle del río Balsas en el centro de México.
"Fuimos al área donde crece el pariente más cercano al maíz, buscamos el
maíz antiguo y lo encontramos", aseguró Ranere en el comunicado de la
universidad a la que pertenece.
El descubrimiento, indicó, no fue una sorpresa dado que la biología
molecular había determinado que el teosinte Balsas era la especie más
ancestral del maíz.
Los estudios iniciaron cuando una estudiante de antropología de la
Universidad Temple encontró evidencias en la forma de polen y carbón en
los sedimentos de lagos donde el bosque fue cortado para crear espacios
agrícolas hace siete mil años en el valle del río Balsas.
Ranere, un arqueólogo, se sumó al estudio para encontrar cuevas o
albergues donde la gente de la región vivió hace miles de años.
Su equipo realizó excavaciones en cuatro de 15 cuevas visitadas en la
región, pero sólo en una de ellas fueron localizadas evidencias de la
temprana domesticación del maíz y la calabaza.
Ranere excavó el sitio y recuperó múltiples herramientas para moler.
Pruebas de radiocarbono mostraron que las herramientas tenían una
antiguedad de cuando menos ocho mil 700 años.