viernes, 11 de diciembre de 2009

Teocintle: el ancestro del maíz

En el año 2008, México ocupó el cuarto lugar mundial en la producción de maíz, con superficie sembrada de 7.94 millones de hectáreas y una producción de 24.4 millones de toneladas. La importancia del cultivo del maíz a nivel internacional se debe a la gran adaptabilidad de la planta que esta correlacionada con la enorme diversidad genética presente.

Hasta ahora, en México se han reportado 59 razas de maíz criollo, las cuales presentan diversas características agromorfológicas específicas que le permiten al cultivo crecer en casi cualquier ambiente. Desde 1895 diferentes teorías se han publicado para tratar de explicar el origen del maíz y la investigación realizada hasta nuestros días ha permitido aportar elementos para que en la actualidad se tenga el consenso en la comunidad científica internacional de que el teocintle mexicano (Z. mays ssp. parviglumis) es el ancestro directo del maíz.

Los teocintles (Zea spp) son gramíneas altamente emparentadas con el maíz, que debido a la poca información sobre su utilidad agrícola y ganadera existen algunas especies que están en peligro de extinción. Con evidencia genética disponible fue posible confirmar que las poblaciones de la especie de teocintle, Z. mays ssp. parviglumis, que pertenece a la raza Balsas, participaron en el origen del maíz, y fueron ubicados en los estados de Michoacán, México y Guerrero; mientras que la especie de teocintle Z. mays ssp. mexicana contribuye en la diversificación del maíz de la Mesa Central de la República Mexicana.

La herencia de las características clave que distinguen al maíz del teocintle ha sido estudiada por diferentes grupos científicos, y se han identificado cinco regiones del genoma que tienen efectos muy fuertes sobre las diferencias observadas entre el maíz y el teocintle.

Se considera que el teocintle tuvo gran influencia en la alta variabilidad genética y desarrollo de las principales razas de maíz en Mesoamérica, como por ejemplo las razas Reventador, Tepecintle, Comiteco y Olotillos. De la raza Tuxpeño se ha podido evidenciar la importancia del teocintle en su base genética, siendo esta raza una de las más importantes desde el punto de vista económico por su participación en la generación de materiales modernos agrícolamente productivos y rentables (híbridos y variedades comerciales).

Actualmente, en México se han realizado trabajos de monitoreo y recolección del teocintle, siendo el más reciente el proyecto dirigido por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) en conjunto con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO). Durante ese trabajo se realizaron visitas a diferentes localidades donde se llevó a cabo el monitoreo de especies de teocintle. Se comprobó que la distribución geográfica de las poblaciones de la planta no es uniforme en Centroamérica ni México, y existen amenazas puntuales sobre las poblaciones de teocintle, de modo que se requieren proyectos permanentes de monitoreo y programas de conservación in-situ con apoyos a la participación de agricultores locales.

El estudio del teocintle representa una fuente de conocimiento para el estudio de la genética del maíz y estudios evolutivos del genoma, entre otros, además de su importancia como potencial fuente de genes en el mejoramiento del maíz.

Con relación al proceso de domesticación del maíz y la evidencia genética existente, se han generado a lo largo del tiempo diferentes teorías. Por ejemplo, en relación a la localización del proceso de domesticación se tienen dos de ellas: la multicéntrica, que ubica la domesticación en diversas regiones, producto de varias poblaciones de teocintle, y que está basada en los patrones característicos de los nudos cromosómicos del maíz y teocintle. La segunda teoría, llamada unicéntrica, postula que el maíz fue domesticado en una región a partir de la cual se ha diseminado; esta teoría es apoyada por los resultados de la caracterización genotípica con marcadores moleculares tipo microsatélite. Como es de esperarse para cualquier teoría, la discusión no está cerrada y se continúan aportando datos importantes con relación al origen del maíz y su proceso de domesticación.

Aunque la evidencia arqueológica y paleontológica está lejos de completarse y los registros fósiles de maíz y teocintle son limitados, investigaciones recientes llevadas a cabo en el Cinvestav han aportado nuevos datos relacionados con el papel que jugaron los cambios ambientales hace nueve mil años en el paso evolutivo inicial del teocintle al maíz.

Así, con el desciframiento del genoma del maíz se podrá comprobar su proceso evolutivo, además de caracterizar los genes responsables de resistencia a plagas y enfermedades, tolerancia a sequía y la eficiencia en la captación de nutrientes, entre otros, así como estudiar la respuesta al cambio climático.



Claudia A. Bedoya y Víctor H. Chávez Tovar

viene de: http://www.invdes.com.mx

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